Cómo es el lavado diario para tu utensilio esmaltado.
1 1 Permite que tu utensilio baje la temperatura hasta que puedas manipularlo fácilmente.
2 Lava a mano con agua tibia, jabón y esponja suave. Con ayuda del raspador o la malla limpiadora remueve restos de comida. Evita el uso de jabones y esponjas abrasivas, a menos que desees quitar toda la capa de curado.
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Si tu utensilio se ha enfriado completamente y tienes residuos pegados, puedes poner a calentar un poco de agua a fuego medio-bajo por 2 minutos, dejarlo enfriar hasta que lo puedas manipular y limpiarlo con el raspador.
4 Utiliza un paño para secar completamente o lleva directamente a la estufa. Puedes hacer el proceso de lavado en tu lavavajillas.
Mantenimiento después de cada uso
Después del lavado y la limpieza, es importante que hagas un mantenimiento en la estufa, esto ayudará a construir la capa antiadherente natural.
Aplica una capa de grasa (aceite vegetal, grasa animal) deja el utensilio en la estufa a temperatura medio-alta. El aceite comenzará a emitir un humo blanco, en ese momento apagas el fuego.
Usa una toalla de papel para retirar el exceso de aceite de la superficie interna del utensilio. Si ves que el utensilio queda con manchas puedes aplicar un par de capas de aceite nuevamente, siempre delgadas y homogéneas, lleva al fuego hasta que salga humo blanco, apaga y deja enfriar.
Una vez frío el utensilio, guarda evitando apilarlo, si lo debes, hacer utilizando una toalla de papel entre cada uno para evitar golpes que pueden generar fracturas en el esmalte.



